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12/9/10

Mac Salvador... Huamachuco

14 de agosto en la noche. Los castillos empiezan a derramar su luz. La gente se empuja, se emborracha, corea las canciones que sus artistas interpretan. Hay dos tarimas en lados opuestos de la plaza de Huamachuco. Una con sabor más andino (huaynos sobre todo), en la otra hay rock, cumbia... la casualidad me llevó a la segunda. Primero chicas en trajes pequeños, luego gavilanes, Mac Salvador, rock y Los Villacorta...

Mientras paseaba escuchaba "ya viene Mac Salvador", sin duda Los Villacorta eran las estrellas, pero Mac era realmente una incógnita para mí...

Entre tantos ritmos de amor, este tenía un contexto algo distinto, aunque claro... también tiene canciones que evocan ese sentimiento...

Política y canción... queda con ustedes Sistema de mierda de Mac Salvador....
http://www.youtube.com/watch?v=X9DCFxcFqEw


Un parrafito...

Quisiera yo poder cambiar esta realidad,
mi sangre derramaría por verla distinta,
poder soñar con un futuro no muy lejano,
ver a mis hijos llegar hacia la meta
y que este abismo de corrupción termine aquí
y muera con ellos
que lleven consigo ese cáncer social
que no hacen otra cosa que jodernos la vida

5/9/10

Vuvuzeleando en Huamachuco

¿Quién no recuerda el mundial y su característico zumbido proveniente de las vuvuzelas?

Pues esta especie de trompetilla también llegó a la sierra liberteña de Huamachuco.

24/8/10

Viaje a Huamachuco

Las polleras apiladas en sus cuerpos, el sol como corona y los rostros rojos de tanta chicha. Los Incas bailan antes del lento paso de la Virgen. Los Turcos no tienen corona, pero sí espada. La estatuilla se hace esperar entre sombreros de palma, los mismos que invaden casi toda la plaza. En ella, algunas representaciones han sido carcomidas por una plaga extraña, sobreviven algunos, cuya majestuosidad ha sido lograda con los años, las nuevas lucen desarregladas. Así como algunos lados de la plaza donde las pistas serán rehechas, mientras tanto: barro. Sobre ellos flamea una bicolor que no es de esta época. Conforme el día central se acerca, más pies se aglomeran, más polleras se amotinan, más movimientos como el de los venados, los osos, los emplumados y los que van en contra. De lejos el verdor del Sazón y la tristeza del Toro. Y cuando la luna vigila, el color se dispara al cielo y llueven rojos, amarillos, verdes de fuego.



Este párrafo de aparente confusión cobrará algún sentido conforme los siguientes posts sobre un viaje a la tierra de mi abuela.

14/2/10

Sí al estado LAICO

En aquella edad inocente (6 o 7 febreros) jugaba a la escuelita con algunas amiguitas, siempre fui la maestra y decidí que ahora tocaba religión. Y dije, dictadora yo (¿sería la influencia fujimorista?), ¡a rezar el Ave María!. Jazmín se quedó pensativa, sin saber como juntar las manos, casi estuve a punto de desaprobarla cuando pregunté, ¿Cómo, no sabes rezar?, ella susurró que le enseñe...

Regresé a casa con más dudas, ¿cómo no va a saber, si en cada formación del colegio nos obligan a rezar?. Presenté la interrogante a mi madre y rió al contarle la historia de Jazmín, "ellos nos creen en la virgen María, ellos son evangelistas", señaló.

Entonces no entendí porque se dictaba un curso de religión, no entendí que nos hagan rezar en las formaciones, no entendí porque siempre había un crucifijo en el salón, pero entendí porque Jazmín no sabía el Ave María. Ella aún no entraba en el colegio.

Esta historia me hace reflexionar a partir de la reciente encuesta de Ipsos Apoyo a escala nacional, nada menos que el 57% apoya la propuesta de conformar un estado laico que no dé privilegios a ninguna religión (¡agarra esa flor, Cipriani!).

Foto de Reportaje al Perú

13/2/10

Libertad

Negada al nacer. Ellos barajan el eterno yugo que nos identifica, el recuerdo de un muerto, el famoso jugador, la actriz de novela, el protagonista de una parábola, el nombre de mamá... mil razones que cargamos tras la inocente firma de una partida de la que no somos conscientes.

Mi nombre es Libertad, no es una metáfora a mi vida, ni una alusión a mi máximo deseo, es lo que han destinado mis padres sobre mí. ¿Eso implicaba las risillas de los compañeros de clases? ¿La sonrisa del profesor al pronunciarlo? ¿La sorpresa del médico al examinarme? ¿Mi cabeza buscando refugio después de escuchar las tres sílabas que marcan mi ser?

A veces el nombre deriva en un apodo, otras es un aspecto físico, a partir de una anécdota, la imaginación fluye en cualquier dirección. ¿Por qué Libertad?, me decía desde pequeña, más reclamo que pregunta, pero con los años, el por qué adquiere nuevos significados. Pero no hallé respuesta, no en ellos.

En mis primeros años solo buscaba esconderlo (¡qué paradoja, esconder la Libertad!), luego busqué las razones:

1. ¿Será por la admiración a la actriz de novela mexicana?

2. ¿Será el amor al departamento norteño en el que mamá estudió primaria?

3. ¿Será que la vertiente estrellada caló en mis padres al límite de honrar en mí las palabras de Haya de la Torre?

4. ¿Será que, desengañados por el aprismo, prefieran que lleve el nombre del Movimiento que fundó Vargas Llosa y otros sabiondos?

5. ¿Será que querían darme lo que a ellos les faltó, pero que al final también me lo arrebatan con disimulo (o sin él)?







Me gusta mi nombre. Me gustaría aún más poder elegir (yo no escogí Libertad, yo quiero mi libertad)

25/2/09

S/. 12.10 cuesta saber que no tengo antecedentes policiales

1

Empleo. De ese en el que marcas tarjeta y te pagan, empleo formal le dicen. La señorita de Recursos Humanos, después de una sonrisa y una charla de bienvenida, extiende la lista ¿de útiles? No, la lista de documentos requeridos para proceder a firmar el contrato.

El CV parece una formalidad de datos, pero mi travesía no se basa ni en mis cursos ni trabajos o idiomas seguidos antes de llegar a este centro laboral, ésta empieza en la cola del banco, con un sol de calentamiento global y un libro bajo el brazo o, mejor dicho, entre mis manos, acariciando cada hoja y sumiéndome en la historia que ahí se cuenta.

Después de casi 30 minutos en el que el verano se siente intensamente, me encuentro a dos personas del ingreso triunfal al banco de la Nación. Entro y un friecito me da la bienvenida, espero cerca de 20 minutos en otra cola, esta vez, bajo techo, ahora a solo una persona de la ventanilla, cierro el libro, termino el capítulo, ¡ventanilla 5!

- Buenos días, ¿Cuánto es para sacar Certificado de Antecedentes Policiales?
- Siete soles diez.
- ¡Oh! - después de abrir los ojos más de lo acostumbrado, deslizo a Jorge Chávez* por la ranura y el joven de camisita y corbata azul, autómata, teclea, ubica el papel en la impresora y me lo entrega junto al formato del certificado, sin mirarme-. ¡Gracias!- digo, pero no obtengo respuesta.

Vivo en El Agustino, donde la chaveta tiene más fama que los tesoros de Catalina Huanca, camino hacia la comisaria de mi distrito, hay dos, pero la de San Cayetano corresponde a mi jurisdicción, llego y veo un hombre investido de autoridad policial, con inocencia pregunto:

- ¿Para sacar Certificado de Antecedentes Policiales?
- No, señorita, aquí no sacamos eso, ésta es una comisaría de tipo B, tiene que ir a La Victoria o Santa Anita, aquí no sacamos.
- ¿De veras?
- Sí, mire salga por aquí de frente y toma la 129, se baja en el paradero Apolo, ahí sí.
- ¡Asuuu! ¿pero hasta que hora atienden?- ya era más de mediodía.
- … Creo que hasta la una o tres, no sé, igual vaya, ahí tienen monederos también.
- Ya fui el banco, aquí tengo el formato, gracias igual- lo último sonó sin convicción, con la frustración de quien sabe, por previa experiencia, de que cuanto más demore el papeleo, más tarda estampar la rúbrica en el contrato.
2


Son las ocho y media de la mañana, pies en marcha a la Riva Agüero, 129, rumbo a La Victoria. El carro parece ahogarnos, sudamos, pegajosos, nos chocamos, media hora después ya estamos en Apolo.

Bajar del carro parece un alivio, aunque de inmediato el sol detiene el pensamiento y nos abraza con más fuerza, sin contemplaciones, una lágrima cae desde mi frente.

Cruzo la pista y allí está, esa es una comisaría de tipo A, mucho más grande y con más uniformados, al frente se anuncia Copias. Antes de entrar pregunto al efectivo que resguarda la entrada por dónde se saca aquello que me hace inocente de todo mal.

- De frente vaya y luego hacia la izquierda.
- Creo que necesito copia de mi deneí ¿no?
- No, no es necesario, ¿foto tiene?
- Ah no, pero…-balbuceo
- Ahí sacan también, de frente señorita- dice el policía con amable sonrisa, hago una venia de agradecimiento y allá voy.

Estamos entre cinco o seis personas, sale una señorita de un pequeño cubículo, nos lanza una mirada dura y manda a hacer cola, ya en ella uno dice que se presenta copia del deneí, el otro ya tiene copia, y de pronto solo dos de la fila estamos sin ella, rauda a la tienda de copias.

Vuelvo a hacer cola, felizmente son cortas, al muchacho de mi delante le piden cinco soles para foto, él musita que tiene foto, la de los ojos duros le dice que igual tiene que pagar:

- Todo es impreso señor, cinco soles está la foto, así es – no solo son los ojos, la voz también es un rugido de leona.
- Pero me he tomado la foto…
- ¡Qué no señor, tiene que dar los cinco soles!- repite la mujer de cejas arqueadas como semicírculos, de papada ancha y piel lozana, los ojos son dos cavidades que sobresalen y casi comen. Resignado, el muchacho extrae los cinco soles del fondo del pantalón, se los da, recibe un ticket y afuera, toca esperar.

Igual procedimiento es el mío, extiendo la moneda que gira antes de refugiarse entre las otras, espero afuera y una vez que han pasado las cinco o seis personas, van llamando por apellido.
Un chico me pide que llene sus datos en una Declaración Jurada que le vendieron en la tienda de Copias, porque “tiene letra fea”, me dice, avergonzado, el mismo joven de la foto rechazada.
- ¡Tello!

Me hacen pasar a una especie de cabina y como quien dice ¡mira el pajarito!, la mujer de papada de batracio ruge ¡mira de frente! Y sin darme cuenta ya tomó la foto y ya me está despidiendo de su “oficina”.

Nuevamente nos hacen esperar bajo el cielo resplandeciente, a los minutos cantan nuestros apellidos y recogemos el formato que nos dieron en el banco, ahora con nuestra foto y datos impresos, y resaltando que NO registro antecedentes policiales.

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Es tan fácil ver el RUC en la web de la SUNAT de una persona o empresa, igual que ver los datos de una persona en el RENIEC - aunque esto es un poco más restringido-, información a un clic, ¿por qué no es posible saber los antecedentes policiales de una personas con esta tecnología llamada Internet?

No tengo antecedentes y si los tuviera ¿adiós contrato?

¡¿Por qué no puedo sacarlo en la comisaría más cercana a mi casa?!

¡¿Más de siete soles por saber lo que ya sé?!

¡¿Cinco soles por una fotografía no es demasiado?!

* Por esos extravíos de la memoria, por esa falta de rigurosidad en el escrito, por esa pereza mental, por esa ignorancia que abruma, corrijo: José Abelardo Quiñones fue deslizado en la ranurilla y no Olaya.

¡Qué pecado!

Gracias Jorge Luis, no Borges, Urbano

20/1/09

Yo quiero un Obama

En CNN en español me enteré de un postre con nombre Obama, especialmente creado para la ocasión. No encontré el video, pero encontré la foto, aunque se veía más adornado en el video. En fin, ¡yo quiero un Obama!


Buscando en la página de CNN, econtré este videito sabroso, pero no estaba el postre...:



Hoy a las 12:00 en punto, donde la mañana termina y comienza la tarde, comienza el fin del gobierno de Bush y comienza el de Obama.

10/1/09

Aquel edificio de Lay Fun

En aquellas caminatas por el Centro de Lima, me mostraron el edificio de la Hazaña. Un rottweiler se volvió estrella por varios días, conglomeró a multitudes para impedir su muerte, convocó a una vigilia, abarcó portadas en diferentes diarios (recuerdo que en uno salía casandose). Estamos hablando de Lay Fun, el animal que como guardían de un edificio atacó a un ladrón, que poco después falleció, ese memorable 11 de julio de 2006. Aquel edificio era El Tumi, sí, aquel que ahora vuelve a la mirada noticiosa, pero no por Lay Fun, sino porque la cuadra 6 de la avenida Abancay, donde se ubica la edificación, fue recientemente cerrada, causando gran caos vehicular, debido a que la Policía ejecutó una orden judicial de retirar a los comerciantes que ahí laboraban. Al parecer, la empresa que arrendaba el lugar no había cumplido con los pagos a la Beneficiencia de Lima - la dueña- durante cuatro años.

En fin, recuerdo el edificio con cariño, el can se convirtió en héroe, en defensor del pueblo (a estas alturas cabe preguntarse: ¿Por qué no hay un perro con rabia que persiga a nuestros políticos corruptos que, por ejemplo, pierden más de 800 cajas con valiosa información?)


Obra del artista Lenin Auris

3/1/09

50 velitas

Fidel es la muestra viva de un sueño izquierdista de hace medio siglo. Mientras sentados en una mesa de bar algunos disertaban sobre la revolución, un hombre no solo hablaba de ponerla en marcha, sino que sus palabras no se esfumaron con cada sorbo de licor, Fidel lo hizo. Esta historia tan bonita del triunfo de la revolución devino en una dictadura, una torta con 50 velitas que a duras penas sopla ahora Fidel.

Finalmente son las bodas de oro, y de criticarlo y alabarlo ya otros se han encargado, este post sirve para ilustrar la vista desde la puerta de mi casa al cerro de El Agustino, que celebra con él aquel histórico levantamiento, para bien o para mal (quizás voy por el lado más pesimista), pero ahí el registro de unos simpatizantes del régimen o de la figura de Castro.

¿Más cerquita?

30/9/08

¡Chino, un combinado!

En el jirón Carabaya, al costadito del Metro de jirón Cuzco o Emancipación, pero ese que está en el Centro de Lima, por ese jirón venden manjares de sanguches y quesos y chocolates. Por ahí también se ubica un Chino que en pequeño local vende unos combinados que son más que sabrosos. Las entradas están expuestas, uno elige y con qué lo quiere, si con cau cau, tallarín o arroz chaufa, bien los tres o dos o uno, luego una chichita y qué rico almuerzo de 4 luquitas.

Bien despachado un cuatro colores, por favor.

En la esquina de la congeladora se ubica una foto del restaurante en Cuarto Poder, los que al parecer ya dieron hace un tiempo su aventura culinaria por ahí, al igual que Gastón.

Les dejo el videito

25/8/08

Antes de llegar a la avenida Tacna (Tráfico)

Mi brazo cruza por otros dos antes de obtener un espacio en el pasamano. Abrazaditos. No nos hemos cruzado palabra, no nos hemos saludado ni dicho permiso, pero hoy, ahora, somos un grupo unido, nuestros cuerpos se entremezclan y que ya no sé de quién es esta mano de uñas negras y la otra con manicure francesa. Un murmullo de moneditas acompaña la cucucumbia. “¡Pasaje, pasaje!”. Y estamos estancados desde hace 10 minutos en el mismo paradero, si hemos avanzado ni se ha notado y nuestros cuerpos se han amalgamado, somos una masa tan compacta que nos hemos fusionado con los asientos, maletines y carteras, bolsos y casacas. “Aproveche, aproveche en bajar”. A las justas a unas cuadras de mi paradero (y que casi no acepta china el cobrador) y vamos ya 15 minutos y seguimos en el carril derecho (el que demora más). “Tacna, Tacna, todo Tacna”.

La congestión, así como cuando uno está agripado y la mucosidad se acumula y que el papel higiénico y que el pañuelo, así se ven nuestras pistas, agripadas, a punto de sacarlo todo con cada cambio de luz. Desde el otro lado se ve distinto, entre pastito castigado en las esquinas (ya que su territorio es más tierra que área verde) desde ese lado de la acerca, desde donde está la ciclo vía (aunque por la rehabilitación de pistas ha espantado a los ciclistas), desde donde una camina como escoltada, cobijada por los árboles (varios serruchados de sus raíces, abolidos en nombre de la nueva obra). Desde este lado se ven las ruedas como pegadas a la brea, porque desde hace diez minutos que camino por esta acera y ni un carro se ha movido. Ni un poquito. Y desde hace quince que se ven los buses transportando una masa donde no puedo identificar de donde sale cada brazo para aferrarse al pasamano. Ellos son todos un gran pasajero. Yo camino y me he ahorrado una china en las diez primeras cuadras de la Arequipa antes de cambiar de nombre por "Tacna, Tacna, todo Tacna".


19/8/08

Raúl García Zárate habla sobre el quechua

El conocido guitarrista nos dio algunas lecciones sobre como aprender quechua, ¿ustedes saben como aprenderlo?, nos interrogó, titubeamos y de inmediato salió la respuesta de sus labios: hay que morder la lengua a una chola, nos reímos y luego añadió: bueno, en tu caso -por mi- a un cholo. Contó además de cómo la pronunciación del quechua nos ayuda en la pronunciación del francés o el alemán, también recordó las similitudes con el japonés, similitudes en apariencia.