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10/1/09

Aquel edificio de Lay Fun

En aquellas caminatas por el Centro de Lima, me mostraron el edificio de la Hazaña. Un rottweiler se volvió estrella por varios días, conglomeró a multitudes para impedir su muerte, convocó a una vigilia, abarcó portadas en diferentes diarios (recuerdo que en uno salía casandose). Estamos hablando de Lay Fun, el animal que como guardían de un edificio atacó a un ladrón, que poco después falleció, ese memorable 11 de julio de 2006. Aquel edificio era El Tumi, sí, aquel que ahora vuelve a la mirada noticiosa, pero no por Lay Fun, sino porque la cuadra 6 de la avenida Abancay, donde se ubica la edificación, fue recientemente cerrada, causando gran caos vehicular, debido a que la Policía ejecutó una orden judicial de retirar a los comerciantes que ahí laboraban. Al parecer, la empresa que arrendaba el lugar no había cumplido con los pagos a la Beneficiencia de Lima - la dueña- durante cuatro años.

En fin, recuerdo el edificio con cariño, el can se convirtió en héroe, en defensor del pueblo (a estas alturas cabe preguntarse: ¿Por qué no hay un perro con rabia que persiga a nuestros políticos corruptos que, por ejemplo, pierden más de 800 cajas con valiosa información?)


Obra del artista Lenin Auris

17/9/08

Un descanso en la banquita


Esto no es Pisco, es Lima.

Hace poco vimos a un Pisco que aún vive entre escombros, con carpas o chozas a medio hacer. Mientras remover los escombros se hace a paso lento en el sur, en Lima, destrozar veredas y pistas es una tarea de pasos acelerados, casi como en competencia de atletismo.

Caminar por aquel Jirón de la Unión -entre zapatos, vestidos, comida, muñecos y estampitas- puede ser un paseo de familia o entre amigos o solo. Luego darse un descansito en las banquitas de la Plaza -aunque casi todas están llenas- puede ser un respiro y seguir luego rodeando esa Lima de ayer, de ayer es solo un decir, el Centro sigue convocando multitudes.

Seguir la ruta Jirón y ver el Palais Concert con nostalgia por la frase de Valdelomar (o con nostalgia por lo que ahí era la disco Cerebro) y encontrar banquitas mientras se espera el taxi o simplemente dar un descanso a los pies, asentar el pompis en la banquita y esperar. Ahora esperamos entre veredas destrozadas. Y aunque, ver la vereda nuevecita será más rápido que reconstrucción en Pisco, Lima ha sufrido un terremoto de tractores y no es un castigo o mandato divino, es tan terrenal como la previsión de nuestros alcaldes


7/7/08

Con los sesos desparramados

Jirón de la Unión con Emancipación. Como un golpe mortal en la nuca, los sesos del Cerebro se han visto desparramados sobre la pista. La juerga se ha detenido con chela botando su espuma a vista y paciencia de sus seguidores.

Han terminado los días de la discoteca Cerebro, así como un día terminaron los días del Palais Concert, porque ahí mismo funcionó, en ese edificio tan colonial y burgués, en ese edificio que esconde más de una historia y ahora ¿qué nuevas albergará?.

Asistí al derrame sin previo aviso.

Aquí unas imágenes, algo retrasadas, pero ahí están.

El Kinua lo difundió primero, pero más vale tarde que nunca en este rincón de la red.

He aquí el desalojo de la discoteca Cerebro y de todos lo que habitaban en lo que fue el Perú, porque "El Perú es Lima, Lima es el Jirón de la Unión, el Jirón de la Unión es el Palais Concert y el Palais Concert soy yo".