Empleo. De ese en el que marcas tarjeta y te pagan, empleo formal le dicen. La señorita de Recursos Humanos, después de una sonrisa y una charla de bienvenida, extiende la lista ¿de útiles? No, la lista de documentos requeridos para proceder a firmar el contrato.
Después de casi 30 minutos en el que el verano se siente intensamente, me encuentro a dos personas del ingreso triunfal al banco de la Nación. Entro y un friecito me da la bienvenida, espero cerca de 20 minutos en otra cola, esta vez, bajo techo, ahora a solo una persona de la ventanilla, cierro el libro, termino el capítulo, ¡ventanilla 5!
- Buenos días, ¿Cuánto es para sacar Certificado de Antecedentes Policiales?
- Siete soles diez.
- ¡Oh! - después de abrir los ojos más de lo acostumbrado, deslizo a Jorge Chávez* por la ranura y el joven de camisita y corbata azul, autómata, teclea, ubica el papel en la impresora y me lo entrega junto al formato del certificado, sin mirarme-. ¡Gracias!- digo, pero no obtengo respuesta.
Vivo en El Agustino, donde la chaveta tiene más fama que los tesoros de Catalina Huanca, camino hacia la comisaria de mi distrito, hay dos, pero la de San Cayetano corresponde a mi jurisdicción, llego y veo un hombre investido de autoridad policial, con inocencia pregunto:
- No, señorita, aquí no sacamos eso, ésta es una comisaría de tipo B, tiene que ir a La Victoria o Santa Anita, aquí no sacamos.
- ¿De veras?
- Sí, mire salga por aquí de frente y toma la 129, se baja en el paradero Apolo, ahí sí.
- ¡Asuuu! ¿pero hasta que hora atienden?- ya era más de mediodía.
- … Creo que hasta la una o tres, no sé, igual vaya, ahí tienen monederos también.
Bajar del carro parece un alivio, aunque de inmediato el sol detiene el pensamiento y nos abraza con más fuerza, sin contemplaciones, una lágrima cae desde mi frente.
Cruzo la pista y allí está, esa es una comisaría de tipo A, mucho más grande y con más uniformados, al frente se anuncia Copias. Antes de entrar pregunto al efectivo que resguarda la entrada por dónde se saca aquello que me hace inocente de todo mal.
- De frente vaya y luego hacia la izquierda.
- Creo que necesito copia de mi deneí ¿no?
- No, no es necesario, ¿foto tiene?
- Ah no, pero…-balbuceo
- Ahí sacan también, de frente señorita- dice el policía con amable sonrisa, hago una venia de agradecimiento y allá voy.
Vuelvo a hacer cola, felizmente son cortas, al muchacho de mi delante le piden cinco soles para foto, él musita que tiene foto, la de los ojos duros le dice que igual tiene que pagar:
- Pero me he tomado la foto…
- ¡Qué no señor, tiene que dar los cinco soles!- repite la mujer de cejas arqueadas como semicírculos, de papada ancha y piel lozana, los ojos son dos cavidades que sobresalen y casi comen. Resignado, el muchacho extrae los cinco soles del fondo del pantalón, se los da, recibe un ticket y afuera, toca esperar.
No tengo antecedentes y si los tuviera ¿adiós contrato?
¡¿Cinco soles por una fotografía no es demasiado?!
* Por esos extravíos de la memoria, por esa falta de rigurosidad en el escrito, por esa pereza mental, por esa ignorancia que abruma, corrijo: José Abelardo Quiñones fue deslizado en la ranurilla y no Olaya.
¡Qué pecado!
Gracias Jorge Luis, no Borges, Urbano


